Vecinos de Del Libertador al 600 se sienten “abandonados” y asediados por la inseguridad
Los frentistas expusieron que no tienen ningún tipo de mejora de infraestructura en el lugar, además de que los hechos delictivos son moneda corriente. “Nosotros no somos ocupas, estamos en nuestro derecho de hacer un reclamo”, clamó una de las vecinas.
Vecinos de Del Libertador al 600, en el barrio de Las Tunitas, alzaron su voz para reclamar que se sienten “olvidados” por el Municipio. Además de no tener ningún tipo de mejora de infraestructura, viven asediados por los robos, que son moneda corriente.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailHilda Hidalgo, una de las frentistas, contó que la cuadra donde vive, Del Libertador al 600, entre Baigorria y Rosello, es una parte “muy olvidada”.
“En cuatro años que vivo acá la máquina que arregla las calles pasó una sola vez”, cuestionó.
Y explicó que la máquina pasa por las otras calles del barrio pero ella habló con el chofer y le dijo que tiene orden de no pasar por ahí.
“No tenemos cloacas, no tenemos gas, llega hasta la esquina el servicio, pero a nosotros no. Y más arriba hay muchas más falencias, gente que vive de forma muy precaria, que quizás algunos no tienen ni luz”, sostuvo.
“No se acuerdan de nosotros”
En esa línea, la frentista planteó que “no se acuerdan de nosotros, la máquina no pasa, el recolector pasa dos veces por semana y si puede, entiendo que la calle está muy fea y se rompen los camiones pero nosotros no somos ocupas, no hemos tomado los terrenos, nosotros pagamos la luz y todo como corresponde, estamos en nuestros derecho de hacer un reclamo”.
Por su lado, Alejandra Spataro contó que en su momento presentaron reclamos de forma escrita al Municipio por temas como el gas y las cloacas peor nunca tuvieron respuestas.
“El servicio de las cloacas está a sólo una cuadra, en Baigorria y Rosello. El recolector cuando no puede no sube porque realmente es romper el camión. Si nos pasa con una ambulancia también sucede que después tenemos que socorrerlos a ellos, porque está horrible la calle”, afirmó.
Y explicó que “cuando llueve toda el agua que cae del cerro invade nuestros patios, y va haciendo huecos. Al señor que vive en la esquina se le inunda toda su casa. La gente hace zanjas para que el agua corra para otro lado peor igual como baja en abundancia, no la pueden detener. El tema se solucionaría con un cordón”.
“Lo que hizo el Municipio con el vecino que se le inunda la casa fue traerle una bolsas de arena y ponerlas en la puerta, y eso no duró nada”, indicó.
En tanto, Hilda Hildalgo cuestionó que “no hay planificación desde el Municipio para Del Libertador al 600”.
“Tenemos el problema de que a media cuadra tenemos el cerro sin luz de noche. En esta cuadra tenemos solamente dos focos, según la Usina con dos nos tiene que alcanzar. Entonces en ese lugar se esconde la gente de mal vivir, la verdad que es una boca de lobos, de noche no se puede andar”, indicó.
Abandonados
A su vez, expuso que “si bien yo sé que Tandil se está urbanizando un montón, vemos ayudas para otras zonas pero acá ni la maquina pasa, no hay cordón cuneta, el gas lo necesitamos porque estamos gastando tres o cuatro garrafas por mes, cuando no más, porque hay que calefaccionar, pedimos un poco más de atención para este lado. Sentimos que estamos bastante abandonados”.
Y planteó que “es una cuadra de Rosello, media de Del Libertador y una de Baigorria que no existe para el Municipio”.
“Yo hablé con el mismo chofer de la máquina y dice que a él le dan un croquis de lo que tiene que hacer, y no tiene autorización para subir acá arriba, él me mencionó una persona con la cual debería hablar pero creo que la máquina debería recorrer todos lados”, sostuvo.
Y agregó que “lo mínimo que pretendemos es vivir en las mismas condiciones, obviamente no en el centro porque el servicio no va a ser el mismo, pero que nos atiendan como al resto de los barrios”.
“Nosotros también somos parte de este Tandil, a nosotros también nos dejan una boleta en el cartero en épocas de elecciones. Pretendemos que de vez en cuando se acuerden de nosotros”, manifestó.
Además, plantearon que tampoco hay señalización alguna y que el problema con las cloacas es que como el terreno es pedregoso es muy complejo hacer pozos grandes, entonces “se desbordan enseguida, y tenemos chicos corriendo por la calle que después se enferman porque esa es toda peste que está dando vueltas”.
Asediados por los robos
Otro problema que tiene es la inseguridad. Hilda Hidalgo aseguró que sufren “innumerable cantidad de hechos delictivos2 y que los remises después de las 20 directamente no ingresan al barrio.
En tanto, Alejandra Spataro sostuvo que “uno se acobarda y deja de comprar cosas. Cuando vine a vivir acá me entraron a robar unas seis o siete veces, me dejaron sin nada2.
“Entonces, decidí no comprar nada que les interese, que se puedan llevar. En vez de tener un televisor nuevo como todo el mundo, uno elige tener esos televisores viejos que son tan pesados que no se los quieren llevar, y no tenemos nada porque sabemos que nos van a entrar a robar”, afirmó.
Los delincuentes, señaló, entran a robar a plena luz del día “cuando uno se va a trabajar y los chicos van a la escuela”.
Hilda expuso que “he visto pasar gente a las 15 con algo bajo el brazo por el frente de mi casa, el otro día unos chicos estaban robando una moto, se la sacaron los vecinos”.
“Una vez encontré el policía del destacamento durmiendo en el patrullero, tuve que esperar a que se despertara. Fue hace bastante, el destacamento estéticamente ha cambiado, no sé operativamente, pero sigue siendo un barrio muy olvidado”, concluyó.