HOY, LUNES
Yuri Gagarin y las conquistas
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En tiempos de mi adolescencia no era fácil que una chica nos diera bolilla. Tal vez deba corregirme: no me era fácil. Porque a las limitaciones propias de mi personalidad debía agregarle esa cuestión natural que se da en la socialización durante los primeros años de la vida: la coexistencia con personas de sexo opuesto. Fui al San José, “colegio de varones” como cantábamos en las tribunas en competencias intercolegiales. Como si aquello constituyera un mérito.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailMe faltaba el trato cotidiano con chicas. De manera que ante una que me gustaba no sabía qué hacer, qué decir, qué no decir y qué no hacer.
