La fábrica de calzado que pisó fuerte en Tandil y llegó a confeccionar 300 pares de botas por día
La fábrica Botán fue un proyecto del empresario Mateo Valle, también propietario de Calzados París, un pionero que eligió apostar por la ciudad que amaba y dio trabajo a decenas de personas. Se trató de una industria modelo para la época que usaba materia prima local y confeccionaba botas y zapatos de primera calidad, en un entramado productivo muy diferente al actual.
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A comienzos de la década del 60, cuando Tandil todavía era una ciudad mucho más pequeña y con escaso desarrollo industrial, un emprendedor local apostó por un proyecto que marcaría a toda una familia y dejaría su huella en la historia productiva de la ciudad.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailMateo Valle dio el primer paso en 1961 con la apertura de Calzados París, una zapatería ubicada en la Galería Tandilense, Belgrano y 9 de Julio, que supo tener dos sucursales. “Trajo mercadería muy coqueta”, recordó su hija Leonor en diálogo con Perspectivas. Aquel local inicial fue el puntapié para un crecimiento que pronto se trasladaría del comercio a la industria.
Mateo Valle, junto a su esposa Lidia Di Luca y sus cuatro hijos —Leonor (Pochi), Guillermo (Mito), Adriana y Mónica—, apostó por Tandil. Movido por su arraigo —“él había nacido acá, amaba Tandil”— decidió radicarse definitivamente en la ciudad y avanzar hacia la producción. Así nació su primera fábrica, ubicada sobre San Martín, a media cuadra de la avenida Santamarina. El desafío era importante porque en ese momento no existía mano de obra especializada en calzado.
