Tomás Bidauri, el chef que cocina y hace fermentaciones naturales con lo que recolecta en las sierras
La historia del chef que está a cargo de los fuegos en la Cener House.
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Quienes siguen la gastronomía en Tandil, y un poco más allá también, conocen el trabajo de Tomás Egusquiza Bidauri. Saben que amasa y hornea panes y pizzas, que genera sus propias conservas y fermentos naturales con los que elabora salsa de soja, miso y kombuch. También que desde pocos meses atrás está a cargo de los fuegos de la Cener House, el restaurante donde ofrece una carta en la que los protagonistas son los sabores de los productores locales.
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Accedé a las últimas noticias desde tu emailPero al momento de definirse, el chef no duda en resumir lo que hace en una sola frase: “Soy cocinero y recolector”. Lo hace en referencia a la tarea de la recolección, la que llevan a cabo aquellos que buscan alimentos en ámbitos silvestres. Es que una gran parte de su tiempo lo pasó -y lo pasa-, caminando por las sierras, entre las piedras más antiguas del mundo, tratando de encontrar plantas y hongos para sus preparaciones.
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Observa, anota, estudia, prueba, consulta, aprende. Para él, la investigación es una de las dimensiones más importantes del proceso de la cocina, clave en lo que después lleva a la mesa. “Es simplemente conocer las raíces, saber qué pasaba antes, la cultura y la historia”, explica.
Así, se lo puede encontrar a la noche en la plaza del centro -cuando descansan las abejas-, recolectando flores de tilo que guarda por meses en un frasco de conservas, o en algún sendero serrano divisando cardos que, asegura, tiene un corazón diez veces más sabroso que el del alcaucil tradicional.
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Nació en Tandil en 1992, estudió gastronomía y trabajó en la ciudad, pero donde realmente se formó y descubrió tanto el compañerismo como la “entrega al servicio”, fue en Bis, uno de los restaurantes de Gonzalo Aramburu, el único chef argentino con dos estrellas Michelin, el máximo reconocimiento internacional en cocina. Después, anduvo por acá y por allá. Voló a El Chaltén, pasó por Tierra del Fuego, estuvo en Mendoza, siempre cocinando.
Con varios años de experiencia encima, volvió a Tandil, y en la ciudad su primer deseo fue quedarse. El segundo, trabajar en un lugar con un propósito. Transcurría plena pandemia y no encontraba el rumbo, pero fue un amigo quien le dijo: “Che, ¿por qué no vas a caminar por las sierras?”. Y entonces, algo pasó.
Había recolectado en el sur y hasta en Capital Federal, pero recorrer las sierras activó su memoria emotiva de caminatas con su abuela Petra buscando flores, plantas nativas, cardos. “Me iba todos los días, a las 9 o 10 de la mañana, porque a las 6 tenía que volver. Lo hice durante seis meses. Por ahí salía a buscar un hongo específico, pero de a poco fui entendiendo que había una temporada para cada planta. Me puse a registrar e investigar sobre los comestibles del centro de la Provincia, y me di cuenta de que había mucho más que en el sur. Empecé a entender que en Tandil hay de todo”, contó.
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El siguiente paso fue abrir un lugar propio. Había aparecido un inversionista pero la iniciativa se frustró. Estaba a punto de relegar sus ganas de estar en la ciudad, hasta que compartiendo una tarde con el muralista Seba Cener, los planetas empezaron a alinearse. Seba buscaba alguien que ponga en valor su casa mientras trabajaba fuera del país, y el chef necesitaba un lugar para instalarse y producir.
Como todo proyecto, también tuvo sus demoras, obras interminables e inversiones sin dinero. En el proceso -casi tres años- el chef pasó por algunos restaurantes de Tandil. Del último en el que estuvo lo despidieron de una noche para la otra. Y fue volviendo en el taxi con lo que había cobrado, cuando no dudó. Le escribió a su amigo muralista y le dijo “Yo compro la vajilla. Abrimos en diciembre”. Fue a finales de 2025.
Un medio de expresión
El presente de Tomás Bidauri es su proyecto 21 -pan y pizzas de masa madre-, Perro Negro -fermentaciones naturales, salsa de soja, moromi, koji blanco y otros-, pero principalmente la Cener House. En el lugar, que abre los viernes y sábados, ofrece una carta marcada por la presencia de productos tandilenses y por los de recolección propia. En ese sentido, al hablar sobre lo que lleva a la mesa, vuelve siempre a un punto en particular: conocer el origen de cada uno de los ingredientes que utiliza y a quienes los elaboran.
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La prioridad en la Cener son los “platos simples pero con la mejor materia prima”. El menú fue inspirado en parte por sus recuerdos de infancia en Tandil, y el protagonismo de los sabores locales está dado por el trabajo que busca que “se entienda y se sienta lo que hay en cada plato, y que se encuentre todo lo que contamos que se va a encontrar”. La frase es más que la definición de la propuesta del restaurant, es una declaración de principios de alguien para quien la gastronomía es “un medio de comunicación, de expresión”.
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Porque si Tomás Bidauri tomó algo de su experiencia en algunos de los mejores restaurantes del país, fue el saber que cada lugar puede tener un concepto, y no en un sentido abstracto: “Es decir qué es lo que hacemos, qué es lo que decimos, cómo nos mostramos, cuál es la virtud que tiene un restaurant, y qué es lo que puede dejar”, afirmó.
Por eso, no dudó en marcar que el proyecto de la Cener House está hoy “en su mejor momento, porque logramos materializar cosas”. Lo dijo abriendo la tapa de una fermentación de meses, que espera paciente junto a otras conservas.
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La materialización de la que habla está en el menú: pan de masa madre con cecina de elaboración local, croquetas de 'nduja, ensalada de verdes y vegetales al kamado con una vinagreta del día; paté de hongos con torta frita de masa madre; puerros al kamado y romesco, halloumi, ricota y shoyu; curry de pollo pastoril; raviol de calabaza y albóndigas de cordero con tomillo y limón; cebada y boniato con vegetales al kamado y queso madurado; pesca artesanal, miso y nuez de pecán; cochinillo con berenjena ahumada y mostaza. Los postres, budín de pan de masa madre con dulce de leche; manzana con miso caramelizado y crema de hongos; tarta de queso y quinotos en almíbar.
Tomás Bidauri trabaja porque cada uno de los elementos que se mencionan en la carta, aparezca al degustar el plato. Lo hace desde el fuego, pero también recolectando por Tandil, charlando con los productores, investigando, tomando nota, cocinando siempre.
Redactor El Eco de Tandil